jueves, 1 de diciembre de 2016

Amistad

Amistad

Alejandra

Tener amigos es un asunto que siempre me ha resultado complicado; ya que, para mí era muy difícil establecer una relación de amistad y, sobre todo, mantenerla.
Durante mi infancia, realmente no logré tener amistades sinceras ni duraderas. En realidad, relacionarme con otros niños de mi edad me resultaba bastante difícil, pero no era un asunto que me preocupara. Creo que influía el hecho de que, debido a que yo era bastante torpe en el ámbito de la coordinación y actividades físicas, no me agradaban la mayoría de los juegos infantiles; prefería jugar juegos de mesa, o armar rompecabezas.
Recuerdo que me era mucho más sencillo relacionarme con mis primos que con otros niños, ya que sí tenía una buena relación con ellos y participaba en los juegos. Pero establecer amistad con niños de mi edad que no conocía era algo que no lograba hacer fácilmente. Podría decirse que mis primos eran prácticamente los únicos amigos que tenía.
Durante el jardín de niños, logré tener un par de amigas; aunque, no mantuve la amistad y perdí el contacto con ellas.
En la primaria, tampoco tuve muchas amistades; sólo tuve una amiga en los primeros años. Pero después me cambié de escuela y, a pesar de que al principio tratamos de mantenernos en contacto y la visité unas veces e igualmente ella me visitó a mí, después no nos volvimos a ver.
También me relacionaba un poco con mis demás compañeros, pero realmente era porque debía trabajar en equipo, no porque tuviera una verdadera amistad con ellos.
Cuando cambié de escuela, debido a que mi grupo era muy pequeño, pude relacionarme un poco con las demás niñas. Pero, aunque traté, no pude establecer realmente una amistad con ninguna de ellas; sólo nos veíamos fuera de la escuela porque debíamos hacer trabajos en equipo.
Después, en la secundaria, asistí a una escuela para niñas. El grupo era bastante grande, y la mayoría de ellas era muy diferente a mí en cuanto a sus intereses y personalidad. Pero había un grupo pequeño de amigas, con las que intenté establecer amistad porque me identificaba más con ellas. Sin embargo, aunque al terminar la secundaria, casi todas ingresamos a la misma escuela en la preparatoria, todas ellas cambiaron bastante su personalidad a partir de eso y se separaron, por lo que ninguna mantuvo la amistad.
Y cuando entré a la preparatoria, finalmente comenzó a resultarme un poco más sencillo establecer amistades. Durante el primer año, tuve una amiga cercana con la que aún hablo y me reúno frecuentemente. Sin embargo, en el segundo año las dos estuvimos en grupos diferentes, por lo que tuve que buscar nuevas personas con quienes interactuar; ya que, no conocía a nadie en ese grupo, y me preocupaba el no tener con quien trabajar en equipo cuando se requiriera. Por suerte, conocí a un grupo de amigas y amigos con los que me llevaba bastante bien y, aunque algunos de ellos ya se habían conocido un año antes, me integraron a su grupo de amistades. Hasta la fecha, aún mantengo la amistad con la mayoría de ellos.
En mi último año de la preparatoria, nuevamente estuve en un grupo distinto que mis amigos, porque cada quien escogió un área distinta para su carrera. Sin embargo, esta vez sí conocía ya a una compañera desde antes en mi grupo y establecí amistad con ella; aunque después parecía que sólo quería ser mi amiga porque le interesaba que yo le ayudara con las materias y, con las tareas y trabajos. Por eso, a veces llegué a pensar que realmente no éramos amigas. Después, al entrar a la universidad ella también ingresó a la misma carrera que yo. Y aunque no hemos compartido clases, aún la veo en la escuela de vez en cuando. Realmente ella es quien aún me busca, por lo que podría decirse que seguimos siendo amigas.
Pero a partir de que entré a la universidad, se me ha facilitado un poco más tener amistades; el grupo de amigos que tengo son compañeros que conocí desde el primer semestre y, aunque ya no siempre podemos coincidir en las mismas clases, nos seguimos frecuentando casi todos los días y tratamos de mantener la amistad. Y también, cada semestre he conocido a nuevos compañeros y he logrado formar algunas otras amistades.
Pienso que, para mí siempre fue difícil tener amigos y conservar las amistades, principalmente porque me era muy complicado encontrar intereses comunes con la gente de mi edad. Sin embargo, me doy cuenta de que sí es importante tener algunas amistades cercanas. Y he aprendido que, para conservar la amistad, uno debe interesarse por la otra persona y sus gustos; y no sólo restringirse a los intereses propios, que es lo que me sucedía antes. También me he dado cuenta de que, para lograr tener verdaderas amistades, se requiere de invertirle tiempo a la amistad.


Fernando

Existe una cierta confusión respecto a las amistades, se menciona mcuho que la persona con Síndrome de Asperger no puede tener amigos. En la mayoria de los casos, desde mi punto de vista, es falso. En mi caso muy particular, desde la escuela primaria tuve amigos, aunque cabe acalarar que nunca fueron muchos, y en realidad, en los grupos de niños más reducidos es donde funcionaba mejor, donde me sentia menos en desventaja en cuanto a las relaciones sociales. Aun así también tengo que recalcar que en más d euna ocaisón acabé siendo aquella persona que es muy frecuentemente el blanco de los chistes, bromas y burlas dentro del grupo de amigos. Y también, en lso grupos grandes de niños o adolescentes, siempre terminaba relacionándome con los chicos más impopulares y poco sociables. 

Sin embargo, la aparición del internet y las redes sociales ha facilitado tremendamente mi capacidad de hacer amistades y relacionarme, de modo que mis mejores amigos en la actualidad los conocí en Internet. Quizás también es el hecho de que me resulta más facil expresarme o conocer a la gente a través de la palabra escrita que en persona. No lo sé.

Hay algo que me gustaría aclarar. Un asperger debe tener mucho cuidado al buscar amsitades o al relacionarse con la gente, ya que entra ahi el tema de las falsas amistades o las personas que son conocidas como manipuladoras o tóxcias. La falta de empatía, de habilidades sociales y la ingenuidad aparente de un niño o adolsecente con Sa, puede hacerlo víctima de personas así, como me ocurrió varias veces en mi vida. Aunque ya tengo cierto concoimiento para detectar a ese tipo de personas, debo reconocer que no poseo la intucuión de los NT para reconocer a alguien así. Es tarea de los padres apoar muy d ecerca a lso hijso con SA, y de darles un ejemplo sólido d evalores morales, congruencia y racionalidad para evitar que caigan fácilmente en las redes de estas personas nefastas. 






viernes, 7 de octubre de 2016

Reuniones Sociales


Alejandra

En lo personal, nunca me ha resultado fácil ni natural asistir a reuniones sociales y saber cómo actuar ante la situación.
En mi infancia, fui a muchas fiestas infantiles, pero no lograba adaptarme bien. Pienso que me producía un poco de ansiedad, porque era una situación en la que había personas que yo no conocía. Además, de que debía aprender a saludar y ser amable con toda la gente nueva que uno conoce en ese tipo de reuniones, y no me era sencillo. Como yo no saludaba a la gente ni la veía a los ojos, les resultaba muy extraño mi comportamiento, sobre todo porque otros niños lo hacían naturalmente.
Incluso, mientras que todos los niños iban al área de juegos y rápidamente socializaban con los demás, yo no mostraba mucho interés por eso; por lo que, mis padres y los demás adultos me insistían que fuera a jugar con los otros niños y que participara. Pero una vez que me llevaban a lo juegos, realmente no lograba integrarme con los otros niños la mayoría de las veces. Si había niños que sí conociera, tardaba en adaptarme a la situación, pero sí terminaba jugando. Aunque realmente yo prefería quedarme sentada con mis padres.
Conforme fui creciendo, prefería quedarme en la mesa con los adultos durante las reuniones, porque me parece que siempre me he llevado un poco mejor con los adultos que con la gente de mi edad. Sin embargo, el hecho de que yo no participara mucho en la conversación, les resultaba extraño y hasta irritante a las demás personas, sobre todo a los demás miembros de mi familia. 
Actualmente, ya he aprendido a comportarme de la forma más normal posible y adaptarme un poco mejor en las reuniones sociales a las que llego a ir con mi familia; ya que he aprendido a saludar, mirar a los ojos y participar un poco más en las conversaciones. Sin embargo, las únicas reuniones sociales a las que he asistido son familiares.
Durante la adolescencia, realmente nunca asistí a ninguna fiesta con gente de mi edad. Aunque sí me llegaron a invitaron algunas veces, yo siempre evité ir. Creo que es porque realmente me causa algo de ansiedad la idea de asistir a una reunión donde sólo hay personas de mi edad. Sí logro adaptarme en cierta forma a reuniones donde hay adultos, pero no con mis pares.
En cuanto a las graduaciones, casi siempre las he evitado. Cuando terminé la primaria, organizaron una fiesta en un salón, además de que debíamos presentar dos bailes. Eso me parecía incómodo y en realidad no quería ir; sobre todo porque esa fue una etapa difícil para mí, porque mis padres se estaban divorciando. Sin embargo, los dos quisieron que asistiéramos.
Para cuando salí de la secundaria, sí asistí a la ceremonia de clausura de la escuela, pero preferí no asistir a la fiesta que organizaron en un salón; y esa vez mi mamá tampoco insistió porque la organización fue a último momento.
Cuando me gradué de la preparatoria, los compañeros organizaron una fiesta sólo para los alumnos, para celebrar la graduación. Sin embargo, yo preferí evitar esa fiesta y no asistí, aunque algunos de mis amigos, quienes sí fueron, trataron de convencerme, así como mi mamá y mis tías. Aunque sí fui a la ceremonia de graduación de la escuela, donde me entregaron mi diploma.
Ahora que estoy en la universidad, mis amigos frecuentemente organizan reuniones a las que me han invitado varias veces, pero yo nunca he querido ir. Además de que, cada vez que organizan algo, siempre coincide con que yo me he enfermado. Como ya mencioné, me causa un poco de ansiedad la idea ir a ese tipo de reuniones, sobre todo porque yo no consumo alcohol porque en realidad no me gusta, y todos los demás sí.
Sin embargo, me doy cuenta de que el asunto de asistir a reuniones sociales con mis pares es una situación que todavía me falta enfrentar y mejorar, en cuanto a mi diagnóstico del Síndrome de Asperger porque hasta ahora es algo que siempre he evitado.
Aunque no me agrada mucho la idea asistir a reuniones o fiestas con gente de mi edad, sé que tendré que enfrentarlo en algún momento; especialmente porque se aproxima mi graduación de la universidad y, mi familia me ha insistido en que debemos asistir a la fiesta de graduación, ya que el terminar la universidad es una situación muy importante.  


Fernando

Las reuniones sociales han sido siempre una situación incómoda para mí. No sé cómo explicarlo, pero siempre resulto ser la persona que se queda en el rincón, que habla con los niños, los ancianos o las personas "olvidadas" de la familia, e incluso jugando con las mascotas o animales en la fiesta. He aprendido a sobrellevarlas mejor, o quizás ya acepté mi rol como una persona que socializa diferente. No me molesta del todo esta situación, ya que suelo sobrecargarme demasiado rápido después de tanta interacción social. Si me es posible, me retiro temprano de la reunión social, me disculpo y trato de tener educación y respeto a la hora de irme. Incluso aunque me he presentado como músico sobre un escenario, me resulta incómodo el convivir con el público o hablar con ellos.  En ocasiones, tengo que realizar preguntas por cortesía a las personas del público en las reuniones sociales, aunque es más bien un ritual aprendido, más que una manifestación espontánea.


Nayeli

Antes cuando era chica, desde la primaria y hasta la secundaria, no me agradaban las reuniones sociales que no fueran con mi familia. Yo en las reuniones familiares, con la familia de mi papá, específicamente, porque con la de mi mamá, recuerdo que era muy espontánea y no tenía problemas de socialización con ellos como con la familia de mi papá. Recuerdo que era muy tímida y al llegar a la casa de mi abuelita Carmen o de alguno de mis tías y tíos, no me gustaba saludar pues me daba mucha pena. Mis papás siempre me regañaban porque no quería saludar y decían que era mal educada, con esfuerzo y todo, saludaba, pero era tan tímida que casi ni platicaba con mis primos y mis tías. Pero he ido avanzando poco a poco y, cada vez que iba trataba de hablar más.  
Actualmente ya no me da ansiedad asistir a fiestas de la familia de mi papá, ahora me llevo bien con todos mis primos y primas y, platico mucho con ellos al igual que con mis tías y tíos y, me siento muy a gusto porque me siento en confianza con ellos y me la paso muy bien cuando hacen cualquier tipo de fiesta.
Por otra parte, en la primaria nunca me invitaban a fiestas. Sólo asistía a convivios en la escuela y no me gustaban mucho porque luego me hacían bullying. En secundaria asistí a una que otra tardeada o fiesta de pijamas, pero no me sentía muy cómoda porque yo era muy seria y no simpatizaba tan fácilmente con los temas de mis compañeros y compañeras, por la manera que tenían de pensar ellos, pues era totalmente diferente a la mía. En preparatoria llegué a ir a una que otra fiesta y empecé a salir con amigos y amigas y, hasta cierto punto, me la pasaba bien, pero no del todo bien, pero ya era menos la incomodidad porque tenía amigos de distintas formas de pensar y, podía platicar de diversos temas con ellos, no sólo de los que a ellos les gustasen.  
Y actualmente, en la universidad, ya no me siento incómoda, hasta he acompañado a algunas borracheras a mis amigos y amigas, y me la paso bien, aunque no tome, hablamos de diversos temas y; de cierta manera, asistir a ese tipo de reuniones hace que conozca los diferentes puntos de vista de las personas sobre ciertas cosas y, también bromear y hacer una que otra locura.  
En general, puedo concluir que antes no se me daban las reuniones sociales pues les tenía miedo y, en cierta forma, ansiedad, pero con el pasar de los años y debido a que he aumentado la confianza en mí misma, puedo lograr interactuar en cualquier tipo de ambiente, convivir con los demás y divertirnos todos juntos. Viéndolo ahora, es divertido ir a fiestas, salir con amigos y tener reuniones familiares. Me hacen feliz poder vivir esos momentos.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ansiedad

No es  ningun secreto que para muchos afectados del sindrome de asperger, la ansiedad suele ser una de las conidicones más discapacitantes. En la mayoria d elos casos inciia desde la infancia, y suele estar realcionada a sobrecargas sesnorilaes y emocionales mas que a algun capricho o mala crianza. Al llegar a la edad adulta, sin embargo peude traer probelmas severos yd e adapatacion y tarstornos adjuntso como depresion, trastorno obsesivo compulsivo, ataques de pánico, fobais, etc, A continaucion veremos un etstimonio sobre el manejo eficaz de la ansiedad en personas con Sindrome de Asperger

Alejandra


En mi experiencia, desde niña, los cambios y las situaciones inesperadas o no planeadas me causaban ansiedad. Es decir, cualquier cosa que se alejara de la rutina me causaba ansiedad; lo cual le resultaba extraño y preocupante a mi familia y a la gente a mi alrededor, ya que me preocupaba demasiado por cosas insignificantes, lo cual no parecía normal.
A partir de mi diagnóstico de Síndrome de Asperger he ido aprendiendo a controlar mi problema de ansiedad, y en el presente esto ya no me causa problemas como antes.
Aunque, en mi caso, yo nunca he tomado ningún medicamento para la ansiedad o para la depresión, ya que no lo he requerido, he logrado manejar mi ansiedad. Y lo que a mí me ha ayudado ha sido hacer otras actividades distintas a la escuela, es decir, la rutina, como hacer ejercicio, practicar yoga, meditación o incluso aprender a tocar un instrumento;  ya que, he notado que estas actividades me ayudan a distraerme de la rutina, por lo que los pensamientos de ansiedad y preocupación disminuyen significativamente.
Además, conforme he ido creciendo y gracias a las terapias en grupo, me he dado cuenta que mi ansiedad hacia los cambios y las situaciones inesperadas realmente no tiene razón de ser; ya que al reflexionar, después de que ocurrió lo que me causaba tanta ansiedad, me doy cuenta de que realmente no ocurrió nada malo como yo temía, que era lo que me llevaba a tener ansiedad.
También he tenido que adaptarme a los cambios y a las situaciones inesperadas, por muy desagradables o incómodos que me parecieran antes. Como en la universidad, por ejemplo, he tenido que aprender a trabajar con distintos equipos, ya que cada semestre cambia la situación y no siempre se puede continuar con los mismos compañeros con los que ya me había acostumbrando a trabajar en equipo, e incluso llega a suceder que realmente no hay nadie que conociera antes.
Otra situación que he tenido que enfrentar en la escuela ha sido que, al inicio de cada semestre debo planear mi horario; sin embargo no siempre resulta siendo como lo había planeado, ya que los maestros deciden a qué alumnos aceptarán en sus clases y la mayoría de las veces eligen al azar. En estos casos, tengo que cambiar en el momento todo lo que ya había planeado con anticipación para mi horario.
En el pasado, ante situaciones como éstas, habría tenido mucha ansiedad y tal vez no habría sabido qué hacer, lo cual me habría causado bastantes problemas. Pero gracias a que he aprendido a adaptarme, todo me ha resultado mucho más sencillo.
Sin embargo, al estar en la universidad sí sucede que hay momentos en los que llego a experimentar bastante estrés, debido a la dificultad de la carrera y todas las cosas con las que debo cumplir.
Pienso que para las personas con Síndrome de Asperger, la ansiedad casi siempre se presenta; pero debemos aprender a manejarla para poder adaptarnos de una manera lo más normal posible a cualquier situación, y de esta forma evitar problemas.
En mi opinión, aunque yo no tengo experiencia con los medicamentos para ayudar a la ansiedad, y en lo personal, no me agradaría tomarlos, me parece que las otras alternativas como hacer ejercicio o meditación, así como las terapias, también pueden ser muy útiles y una muy buena opción para el manejo de la ansiedad.


Nayeli
La experiencia que yo tengo con la ansiedad desde niña es, que me ponía muy ansiosa y me angustiaba cuando teníamos que trabajar en equipo, salir a deportes, pasar al pizarrón o hacer dinámicas: como hacer juegos en los que requería de que si perdías, se te daba un castigo, más que nada me daba mucha vergüenza hacer estas actividades porque tenía miedo de que si me equivocaba, los demás se burlarían de mí. Entonces al momento que la maestra anunciaba una de estas actividades, me ponía muy nerviosa y hasta pedía permiso para ir al baño y tardarme para que así no me tocara. En el caso de hacer equipos, principalmente en mi niñez me  era muy difícil encontrar equipo, la mayoría de las veces la maestra me tenía que poner en grupo, lo cual me mantenía en constante ansiedad.
Ya en mi adolescencia, entre mis 10 a 15, las ansiedades eran básicamente la escuela, los cambios, ser aceptada y pasar a exponer. La escuela, porque era para mí el esforzarme al 100%, entonces cuando, por ejemplo, tenía que faltar a la escuela, ya sea por salud o por otra circunstancia, no quería y hasta me ponía a llorar porque tenía que ponerme al corriente y, si se tenía que entregar un determinado trabajo o hacer examen me angustiaba por el simple hecho de no saber si afectaría.
En los cambios era, por ejemplo, que me tenía que ir sola o cambio de la rutina y el ser aceptada, a la hora de hablar me causaba mucha ansiedad, porque constantemente me angustiaba por el miedo al rechazo.
De mis 15 años para acá, actualmente tengo 21 años, mi ansiedad ha sido básicamente el miedo a algunas situaciones de diferente índole, por ejemplo, escuela, exámenes, amigos y problemas de la vida cotidiana que a toda la gente le sucede.
Pero he aprendido a controlar mis emociones, enfocándome sólo en la solución y no en los aspectos negativos y, así he sabido sobrellevar situaciones difíciles y fáciles.


martes, 4 de agosto de 2015

La empatía

Según Wikipedia, la empatía  "del griego ἐμπαθής ("emocionado") es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra."

Mientras tanto, Daniel Goleman, autor del libro "Inteligencia Emocional" distingue tres tipos de empatía:


  • la empatía cognitiva, ser capaz de saber cómo ve las cosas la otra persona
  • la empatía emocional, sentir lo que siente la otra persona 
  • la preocupación empática, o simpatía, estar dispuesto a ayudar a alguien necesitado




En el caso del Sindrome de Asperger puede hablarse de que existe la empatia emocional y la simpatia, pero no la cognitiva o esta esta dañada severamente. A continuación veremos unos testimonios de nuestros colaboradores:

Alejandra


En lo personal, siempre he tenido algo de dificultad para demostrar empatía hacia los demás.
Recuerdo que cuando era niña mi familia notaba bastante mi evidente falta de empatía, en comparación con mis primos, quienes tenían aproximadamente la misma edad que yo; ya que, ellos lograban demostrar empatía de una manera natural, mientras que yo no.

En general, señalaban que les parecía que yo era un tanto egoísta, lo cual atribuían al hecho de que en ese momento yo no tenía hermanos, e insensible o indiferente por los intereses y sentimientos de los demás. Realmente yo no lograba entender qué era lo que hacía mal, ya que no me parecía que el hecho de no interesarme por los demás fuera algo malo.

A menudo sucedía que a mi familia le gustaba ver películas o programas de televisión con historias dramáticas, y debido a que yo no demostraba tristeza ni lloraba por lo que les ocurría a los personajes, al igual que ellos, esto les sorprendía de una manera desagradable. Sin embargo, yo no lograba entender lo que ellos sentían por los personajes ficticios. Esto llevaba en muchas ocasiones a que le señalaran a mi madre que yo parecía ser muy insensible. Yo no entendía su reacción, pero no era algo que me preocupara; así como tampoco les preocupaba realmente a mis padres que yo no fuera una persona sentimental.

En general, me resultaba difícil comprender a mi familia por mi falta de empatía, ya que varios de ellos son personas que generalmente expresan sus sentimientos ante diversas situaciones al llorar de alegría o de tristeza, y esto me resultaba muy extraño a mí.
De igual manera, a veces, mis maestras en la escuela notaban y señalaban mi falta de interés por los demás. Sin embargo, esto nunca me parecía algo grave.

Pero, ahora, al reflexionar sobre esto, me he dado cuenta de que tal vez mi problemas para socializar, como desarrollar o mantener amistades, se debían también en parte a mi falta de empatía y mi dificultad para demostrar interés por lo sentimientos, problemas, o incluso intereses de los demás.

Ahora que estoy aprendiendo a mejorar mis habilidades de socialización, me ha resultado más sencillo ser empática hacia la gente con la que convivo, lo cual me ha ayudado a tener una mejor relación con mi familia y a mantener amistades.


Me parece que es importante aprender a ser empático, ya que, en general, esto no nos resulta algo natural a las personas con Síndrome de Asperger. Sin embargo, es necesario ser empático, ya que de lo contrario puede suceder que la gente con las que convivimos malinterprete nuestra dificultad para demostrar empatía al pensar que uno es simplemente grosero, insensible o incluso egoísta, lo cual podría dificultar el desarrollar amistades o simplemente tener una buena relación con los demás.

Fernando


Más de una vez tuve problemas para hacer entender mis sentimientos hacia otras personas. Rodeado de personas especialmente demandantes afectivamente, en mas de una ocasión fui victima de reproches, malentendidos, regaños y decepciones al no saber expresar mis sentimientos. Desde pequeño odié hacer contacto físico a pesar de lo afectuosas que podían ser algunas personas de mi entorno mas cercano. No comprendían lo que creían era ser arisco , frió, indiferente o egoísta. Recuerdo que una persona en la familia intento negar mi diagnostico de SA debido a que en ocasiones si mostraba algo de cariño (cuando yo quería y como quería, usualmente de forma muy estruendosa, torpe y efusiva). Mas de una vez también hubo el reproche patético por demostrar mas afecto  a las mascotas que a las personas. En fin.


A la fecha sigue habiendo malentendidos con ciertas partes de la familia ya que siguen adheridos a los mismos prejuicios, ya que cuando algunas personas en mi familia han enfermado o fallecido, no he sido muy expresivo al respecto. Sin embargo, no negare que en ocasiones dichas personas me complicaban tener una relación buena con ellos ya que tenia constantes choques y peleas, que pienso , que de algún modo también redujeron mi nivel de empatia hacia ellos. No lo sé a la fecha, y no se si algún día llegue a saber con exactitud cuanto parte de mis sentimientos lastimados y cuanto de mi falta de empatia.

Mi forma de expresar el afecto o la consideración que le tengo a otras personas es haciendo algo por ellos, por pequeño que sea, sean detalles materiales, favores, avisos o palabras de aliento. Por alguna razón se me da mejor expresar mis sentimientos por escrito. En persona me cuesta horrores y solamente logro expresar alguna emoción cuando realmente estoy alterado, ofuscado o excitado emocionalmente. Aunque, al tener una familia tan demandante, sigo teniendo problemas para que crean que mi afecto es sincero y esperan mucho mas. Dudo que algún día puedan obtenerlo. Sin embargo, gracias a mi mejor expresión a través de los medios escritos o electrónicos he conseguido hacerme de unas pocas pero buenas amistades a través del internet, con quienes logro comunicarme bastante bien, mucho mejor que con mi familia...

Nayeli

en lo personal siempre he tenido dificultades con la empatía aplicadas a ciertas situaciones o con las demás personas. por ejemplo en muchas ocasiones mi prima y hermana ven series de anime y se ponen a llorar y a mi no me causa la mas mínima tristeza lo que causa que mi hermana siempre diga que soy una insensible por qué no lloro por lo que les pasa a los personajes de las series o películas.
también cuando han muerto algunos miembros de la familia de mi mama nunca lloro y veo que los demás si se ponen a llorar y eso me hacía sentir bastante mal porque recuerdo el sepelio de uno de mis tíos que es papa de dos primos y me acuerdo que todos lloraban menos yo y varias de las personas que se encontraban en el sepelio me veían raro porque yo no lloraba.
también a veces soy muy insistente en hablar con mis amigos cuando a veces ellos no se encuentran en condiciones de hablar y eso me ha causado conflictos para con ellos porque no me pongo en su lugar y eso a veces si me hace sentir un poco mal pero es algo que he logrado controlar ahora si mis amigos no quieren hablar me pongo en el lugar de ellos y les doy su espacio
en general creo que ya empezado a comprender bastante bien el ser empático con los demás y entender los sentimientos de los demás y eso me ha permitido tener una mejor relación con mi familia y hacer amistades y conservarlas

yo creo que es importante desarrollar el empatía hacia los demás y ponernos en el lugar de la otra persona , lo que siente y la situación por la que está atravesando esta persona así podremos evitar el que nos juzguen de insensibles o imprudentes yo creo la verdad que es muy importante





El acoso Escolar

El tema del acoso escolar ha sido tratado en entradas anteriores, sin embargo, en esta entrada daremos un enfoque mucho mas especifico sobre ello.

Wikipedia define acoso escolar como: "cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso."

"Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin límite de edad."

En el sindrome de Asperger no es la excepcion, ya que debido a sus diferencias intrínsecas con lso pares, el niño o adolescente Asperger e smás vulnerable al acoso escolar que la gente NT.

Alejandra



Mi experiencia durante la escuela primaria con referencia al acoso escolar fue principalmente debido a los comentarios de mis maestras más de que de parte de mis compañeros; ya que no tuve problemas con los compañeros más allá de no conseguir muchos amigos, y que me preguntasen siempre por qué no hablaba mucho.

Mis maestras eran quienes remarcaban demasiado mi falta de habilidad para socializar con mis compañeros, de forma que sus comentarios se sentían como regaños. Eran muy insistentes con este tema, y constantemente me preguntaban por qué casi no hablaba y me integraba con todos mis compañeros; incluso le hacían estos comentarios a mi madre, de una manera que lo hacían parecer como un comportamiento terrible de mi parte. Esto me producía ansiedad, ya que ni yo misma sabía por qué era diferente a los otros niños de mi edad.

Lo anterior ocurrió durante casi todos mis años de la primaria con las maestras que tuve, incluso en sexto grado tuve una maestra quien era psicóloga. Sus comentarios eran mucho más insistentes que los de las otras maestras que había tenido anteriormente, ya que continuamente me preguntaba si asistía a terapias y me decía que debía ir para atender problemas emocionales que ella pensaba que yo tenía; también me preguntaba si tenía problemas con mi familia y, me señalaba que no me comportaba de forma normal.

Todo esto no me agradaba en lo absoluto, y lejos de ayudarme me hacía sentir bastante mal.
Después, durante la secundaria tuve muy buenos profesores, quienes respetaban mi manera de ser; al igual que mis compañeras. En general, tuve una experiencia bastante agradable durante la secundaria.

Sin embargo, la psicóloga de la escuela fue quien me preguntaba cuál era mi problema para no socializar con mis pares, y me insistía en que debía ir a terapias. Esto me hacía sentir ansiedad y pensar que había algo mal conmigo.
En cuanto a la preparatoria, tuve una mejor experiencia; ya que, no tuve problemas con los profesores y logré adaptarme mejor con mis compañeros.

Durante el último año de la preparatoria fue cuando recibí el diagnóstico de Síndrome de Asperger, lo cual me ayudó a entender por qué era diferente. Esto me ayudó bastante, ya que, como comenté anteriormente, este tema me producía ansiedad.

Ahora que estoy en la universidad, ha sido bastante sencillo adaptarme a los compañeros y a los profesores, gracias en gran parte a las terapias para mejorar mis habilidades de socialización, que anteriormente habían representado un gran problema.

Con base en mi experiencia, me parece que el acoso escolar, ya sea de parte de los compañeros o de los maestros, a niños y jóvenes con Síndrome de Asperger se debe en gran parte a la ignorancia con respecto a lo qué es. Ya que, a mí me ocurrió debido a que las maestras que tuve durante la primaria y secundaria, e incluso las psicólogas, no tenían idea de lo que es el Síndrome de Asperger y cómo tratar de una forma adecuada a los niños que lo presenten, de forma que puedan ayudarlos a obtener un diagnóstico y tratamiento correctos para corregir las dificultades de socialización que se presentan.


Pienso que si los maestros y psicólogos en las escuelas tuvieran la información correcta de lo que es el Síndrome de Asperger podrían ayudar a los niños y adolescentes que lo presentan; en lugar de juzgarlos incorrectamente, lo cual lejos de ayudar, pude conducir a que uno se sienta con baja autoestima.  



Nayeli


Acoso Escolar
Yo vivi el acoso escolar principalmente en primaria y en secundaria en primaria en casi todos los años los niños y niñas me molestaban me pegaban y me robaban mis cosas principalmente en segundo tercero y cuarto en quinto y sexto no fue tanto el acoso porque mis compañeros eran mas amables que en la otra escuela en segundo, tercero y cuarto los niños y las niñas se la pasaban constantemente molestándome.
Algunas veces me correteaban para pegarme y hubo veces que si lo lograron en esta etapa tanto mi mama como mi papa constantemente tenían que ir por mi a la salida e interceptar al niño o niña y hablar con ellos lo que a veces provocaba que me molestaran aun mas y mis papas optaba por hablar directamente con los papas del niño o dela niña los maestros en este sentido fueron siempre buenas personas conmigo nunca me hacían de menos el acoso se debio mas por parte de mis compañeros y compañeras que de mis maestros
En primero de secundaria experimente mayor rechazo que en la primaria pues mis compañeros al enterarse de mi problema me trataban muy mal me empujaban, me faltaban al respeto, me robaban mis cosas  esto solo fue en primero en segundo y en tercero logre adaptarme bastante bien con mis compañeros y me respetaban porque yo era una de las más sobresalientes del salón
Posteriormente en preparatoria fue una de mis mejores experiencias ya que en ningún semestre sufrí rechazo por parte de mis compañeros y compañeras al contrario considero la preparatoria como una de las etapas mas felices de mi vida en cuanto a socialización y amigos ya que hice amigos  muy fácilmente y sin ningún problema

Puedo decir que este problema se debe a la ignorancia dela gente y los prejuicios tontos que tiene la sociedad .

miércoles, 25 de marzo de 2015

La adolescencia: la etapa mas dura

No es ninguna novedad que la adolescencia suele ser una etapa sumamente complicada para muchas personas, no importa si son TEA o NT. El ámbito personal ,social y sexual se desarrollan y adquieren forma definida para el resto de la vida durante esta etapa, y en el caso del TEA puede ser una experiencia bastante complicada debido tanto a su propia confusión o angustia interior,que le muestra una realidad en la que se ve cada vez más diferente a los chicos de su edad, tanto a la competencia social, fraternal y de identidad que estos últimos ejercen entre sí y hacia el chico SA. Esta situación, en más de una ocasión puede generar instancias de acoso escolar (e incluso familiar) que varia de grado en grado en cuanto a intensidad y frecuencia. Y es importante también recalcar que el joven SA debe aprender o mejorara durante esta etapa las herramientas necesarias para defenderse de un acoso, hacer amistades, aprender la dinámica de la sexualidad y las relaciones amorosas, afirmar su identidad y su sexualidad de forma sana y sin presiones, de buscar modelos a seguir dignos y de ser encaminado correctamente para un tránsito a la adultez sin grandes complicaciones.

 Por desgracia muchos Asperger experimentan, como dijimos en párrafos previos, no solo del desprecio y la burla de sus compañeros sino también de profesores, autoridades y  familiares tanto cercanos como lejanos, quienes al no entender la diferencia y las peculiaridades de la condición atacan a la persona, o bien le reprochan y le castigan de modo que el joven con SA (muchas veces sin diagnóstico, o con padres que no aceptan o no terminan de aceptar éste) no comprende por que le riñen, de modo que ve minada su asertividad y confianza en si mismo, esto incrementando aún más sus dificultades de socialización. 

Asimismo no se deben subestimar los  malos modelos a seguir, o las malas amistades, algo que los padres no deben pasar por alto, ya que sin un soporte fuerte por parte de ellos y sin una buena red de valores morales bien inculcados, pueden ser otra fuente de dificultades a considerar para un chico con Asperger, dado que por desesperación por encajar en un grupo, ser amigo de alguna persona,o simplemente llevado por la angustia de tener malas habilidades sociales y querer compañía, puede adherirse a conductas desviadas, enfermas, criminales o violentas.

Frente a todas estas situaciones, podemos concluir que sería un apoyo efectivo y una verdadera aceptación por parte de los padres y profesores de la condición de su hijo, saber que no se trata de lo que esperan los mayores de ellos, sino de lo que sus hijos o alumnos  podrían llegar a ser con todas sus capacidades y deficiencias en conjunto. El fomentar que el hijo adolescente sea parte de una actividad extraescolar cultural, laboral o deportiva puede también ser de gran apoyo para la socialización, el desarrollo de talentos y habilidades especiales y el apoyo de la asertividad y la confianza en si mismo. No debe forzarse a socializar al hijo con una actividad de esta índole, sino dejar que elija qué es lo que más le agrada, de modo que se sentirá mas cómodo y aumentaremos las posibilidades de una socialización más efectiva en base a los gustos personales del hijo, de modo que también se abre la puerta a la formación de amistades e incluso de relaciones amorosas.


Dicho esto, seguimos con las colaboraciones del blog.

Roberto


Secundaria y preparatoria: experiencias.

Mis dias de secundaria eran tranquilos, excepto por el Bullyng ocasional, mi abuela me recogia siempre que podia, hiendonos en taxi. Era un lugar divertido por el solo motivo de aprender. Pero por alguna razon siempre me gustaba estar solo, durante los recesos me paraba en una esquina para estar solo, intentaba hablar con alguien pero por alguna razon no les entendia, cada vez que comentaba algo me miraban con extrañeza como si hablara otro idioma, intente acercarme imitando a celebridades o personajes que habia visto en la TV, no me hacia socializar pero al menos me hablaban, atenuando mi soledad. 

Desde antes ya lo hacia, imitar, antes solo podia mirar mudo como hablaban y jugaban los otros niños, no podia hablar correctamente y cuando lo hacia solo gritaba y hacia gestos de un niño enojado. Siempre me han dicho que hablo como si estuviera enojado, con la misma voz, con el mismo tono, pense que era normal, me gustan las generalidades. 

Para poder encajar decidi convertirme en un personaje, un personaje de mi mismo, hecho a base de los esteriotipos populares que habia visto en la TV, desde tontos de una novela hasta personajes de alguna caricatura. De alguna manera funciono, comenzando con un personaje comico para amenizar y parecer simpatico y a veces bonachon, funciono en la secundaria y lo fui refinando, creyendo que solo era un tipo callado o que hablaba poco, "el Cero" me apodaban debido a mi carencia para hablar, ya saben, un mote en una secundaria peligrosa y relativamente agresiva  era y es la norma.

En el 3er año las cosas fueron a peor, el acoso era mas hostil, hasta el punto en que era molestado todo el tiempo tanto en las clases como en el patio, odiaba a esas personas, yo solo queria estar solo, pero ellos no me dejaban. Curioso, queria tener al menos un amigo y yo no podia conectarme con nadie, todos eran estupidos que se reian de cualquier tarugada que oian, yo incluso lo hacia pero aún así era excluido, como si fuera un alien entre ellos, incluso llegue a dudar si realmente era humano, parecia uno, sentia dolor como uno y tenia las mismas necesidades basicas pero los niños y compañeros siempre me trataron con desprecio o me ignoraba, como si fuera diferente.

¿Es extraño queres acercarte a otros y quererlos lejos de ti al mismo tiempo?. Ciertamente encuentro esta contradicción muy interezante, como el misterio de la mujer.

Ese 3er año decidi dejar el personaje del bufon y crear uno mas serio, uno con una personalidad mas seria y de aspecto agresivo, descubri que las personas viven de apariencias, mascaras segun otros, yo siempre e intentado llevar una mascara que divierta y haga feliz a la gente, como un payazo que se rie de su propia miseria, pero eso me llevo a ser blanco de la caceria de aquellos con demonios y frustraciones mas fuertes que los mios. Decidi crear al "chico rudo", una version de mi mas acertiva sin miedo en general, al principio funcionaba, algunos creyeron que era alguien peligroso y de cuidado, pero con lo que no contaba era mi falta de concentracion(mi mayor defecto), no tenia pautas para todas la situaciones, la television no dio patrones para todas las oaciones obligandome a usar pautas del otro personaje, el bufon, eso me llevo a ser objeto de curiosidad y mas tarde de burla, como si fuera una especie de loco que se mueve de modo erratico.

Ese estilo me caracterizo hasta que termine secundaria, luego entre a una prepa en tlatelolco, ahi lleve el personaje del "chico rudo" mas lejos, hasta el extremo, hasta el punto en que gritaba e intentaba parecer que atacaria al que intentara hablar conmigo, algunos maestros vieron las grietas en la armadura y recurieron a tacticas de afecto como el abrazo grupal, eso no servia para mi, no queria afecto, queria que alguien me entendiera. Tambien una sesion con el psiquiatra de la prepa, hable con el hasta el punto de ponerme a llorar de la frustracion, pero el estaba ahi mudo, ni un consejo ni nada, solo tocaba mis hombros tratando de confrotarme, ya lo dije, no necesitaba afecto, ya tenia afecto en casa, lo que necesitaba era ser entendido y escuchado, pero no habia nadie, estaba solo y aislado, llevandome a sentirme mas desesperado. 

Con el tiempo deje esa prepa de paga, la abandone, no queria ir a un lugar tan lejano y que solo me causara pesar. Un año despues hice el examen para prepa otra vez, me prepare como nunca, estudiar no era problema para mi, siempre me gustaba aprender, solo requeria disiplina, me quede en mi primera opción, sacando mas del 90% de las respuestas correctas. Entre asi a un bachilleres, ahi use a un personaje nuevo "el apatico", alguien que no queria nada ni se interezaba en nada, usando pautas del "chico rudo" y el "bufon" para complementarlo haciendome parecer una persona relativamente normal. Ahi era como los otros, no hablaba mas de lo necesario y no hacia comentarios exagerados, siempre me han dicho que hablo de mas, no modero mis palabras, "boca de retrete" entre otras cosas. En este sitio donde parecia encajar intente buscar gente con la cual hacerme su amigo, conpartiera gustos conmigo, pero aún entre los que tenian gustos similares a los mios no encajaba, mirandome como un fenomeno y prefiriendo solo hablar conmigo cuando era extrictamente necesario.

Asi paso el tiempo en el bachilleres hasta que cayo la tragedia en mi familia, obligandome a abandonar el bachillerato. Intente volver, pero mejor considere meterme a trabajar para hacer dinero, pero luego la cruel realidad me golpeo la cara.

Alejandra


La adolescencia no resultó la etapa más fácil para mí, en parte debido a que iniciando mi adolescencia mis padres se divorciaron, fue en el momento en que yo estaba por iniciar la secundaria.
Esto fue particularmente difícil para mí, ya que me enfrenté a muchos cambios al mismo tiempo; y los cambios siempre me ha resultado algo bastante difícil de afrontar. Cambié de escuela al iniciar la secundaria, también de casa y nivel de vida, todo esto por el divorcio de mis padres.
Además, la actitud de la familia de mi madre hacia mí no me ayudó en ese momento, ya que después del divorcio de mis padres se volvieron mucho más insistentes con el hecho de que yo no era como las demás personas de mi edad, y que no me era sencillo socializar con mis pares.
Sus comentarios se volvieron demasiado frecuentes e insistentes en que había algo mal conmigo y debía ir al psicólogo para que me diagnosticaran con déficit de atención. Pienso que tenían esa idea, porque en mi familia hay muchas personas diagnosticadas con hiperactividad o déficit de atención; pero a mí me parecía bastante ilógico que me dijeran que yo debía ser diagnosticada también con lo mismo, porque yo era totalmente diferente.
De hecho, llegó un punto en que me comparaban todo el tiempo con mi hermana, quien es diez años menor que yo, debido a que ella es una persona muy sociable y activa. Me decían constantemente que debía comportarme como ella, ya que eso sí era propio de una persona normal.
Sin embrago, ella ya había sido diagnosticada con hiperactividad y déficit de atención. Por eso, a mí me resultaba ridículo que nos compararan todo el tiempo, ya que no sólo somos personas completamente distintas, sino que además ella es mucho más joven que yo.
Lo anterior no ayudó en nada a mi autoestima, ya que en cierto momento de verdad creía todo lo que me decía mi familia y llegué a pensar que sí había algo terriblemente mal conmigo; que era una persona demasiado extraña y no había nadie que fuese como yo, y que todos los demás eran normales excepto yo.
Aunque nunca sufrí acoso por parte de las compañeras durante la secundaria (yo fui a una escuela donde sólo asistían mujeres en la secundaria), no logré formar amistades significativas o duraderas ni tampoco me fue nada sencillo socializar.
La parte más difícil en la escuela fue que la psicóloga de allí notaba mi dificultad para relacionarme y también, hacia mucho hincapié en que debía ir a terapias. Sin embargo, nadie supo durante esta etapa de mi vida que realmente yo era diferente porque tenía Síndrome de Asperger.
Todo lo anterior hizo bastante difícil para mí esta etapa, particularmente en los dos primeros años de la secundaria; ya que durante el segundo año llegó un momento en el que ya no tenía ganas de levantarme en las mañanas para ir a la escuela, además de que me enfermaba muy frecuentemente. Por esta razón sí me ausenté muy seguido y en repetidas ocasiones durante el ciclo escolar.
 Sin embargo, mi rendimiento escolar continuó siendo muy bueno. Pienso que fue debido a que siempre estuve planeando mi futuro, en ingresar a la preparatoria que yo quería y así, poder ir a la universidad; y esto me motivaba bastante.
Para mi último año de la secundaria realmente me concentré en ingresar a la preparatoria, por esta razón no sentí que me afectara ya tanto todo lo anterior.
Posteriormente, ingresé a la preparatoria que yo quería con éxito. Esta etapa de mi vida fue mucho más estable y agradable que la secundaria.
Fue en mi primer año de la preparatoria que al ver un programa de televisión donde representaban a un adolescente con Síndrome de Asperger, así como  la forma en que lo diagnosticaron y cómo lo manejó posteriormente, que me di cuenta de que yo  tenía ciertos rasgos de conducta similares a ese personaje. Por esta razón  comencé a investigar qué era el Síndrome de Asperger, fue así que me di cuenta  que era posible que yo lo tuviera.
 Esto fue un alivio para mí, ya que me di cuenta de que sí había otras personas como yo, y además había una razón por la siempre fue diferente.
Aunque la socialización siguió siendo un tanto difícil para mí, sí logré tener unos cuantos amigos y aprendí a adaptarme un poco mejor a trabajar en equipo.
En la preparatoria fue cuando definí qué carrera estudiaría en la universidad, todo esto me mantuvo bastante motivada. Como había mencionado, siempre estuve pensando en  qué quería realizar en el futuro. 
Finalmente, sí escogí mi carrera de acuerdo al que siempre fue uno de mis intereses más importantes, las Matemáticas.
 Fue al concluir la preparatoria que me diagnosticaron con Síndrome de Asperger, y comencé a asistir a terapias en grupo para aprender cómo mejorar y enfrentar todas las dificultades que siempre había tenido.

En conclusión, los primeros años de la adolescencia no resultaron tan sencillos y agradables para mí como hubiese querido, ya que sí enfrenté ciertas dificultades. Sin embargo, el apoyo de mi madre y el hecho de que siempre estuve pensando en mi futuro, me motivaron y ayudaron a salir adelante y, a pasar esta etapa.

Fernando

La adolescencia llegó unos pocos años después del divorcio de mis padres. Mi madre en ese entonces tenía una nueva pareja y vivíamos con mi madre mi hermano y yo. Recuerdo que en la secundaria, mis primeros tres años experimente bastante bullying por ser un año más joven que mis compañeros y por mis excentricidades. Sin embargo, en el último año perdí interés en los estudios. Me dedique completamente a volcarme en mis intereses, pasaba horas dibujando en la escuela en lugar de hacer los trabajos y tareas que los maestros encomendaban. Tuve algunos amigos, que eran también chicos marginados que no encajaban en ninguna parte, pero también fui molestado por ellos, de modo que quien siempre llevaba la peor parte del bullying era yo. Durante esta etapa desarrollé esa muletilla de ser el bufón y hacer cosas excéntricas o decir chistes para llamar la atención o ser aceptado, misma que duro años hasta casi el fin de la universidad

Finalmente reprobé el tercero de secundaria y tuve que recursarlo de nuevo, siendo esta vez mejor, mucho más enfocado. Durante aquellos años también llegué a robar dinero en pequeñas cantidades para ir al café internet o jugar videojuegos, obviamente fui castigado cuando me descubrían, pero no de la mejor manera. Me ahorraré los detalles. Solo diré que mi madre y los profesores me creían alguien sin remedio, desubicado, retrasado y sumamente rebelde. Solamente una psicóloga ya anciana fue quien pudo devolverme la estabilidad previa al fracaso escolar; en esas épocas, fui diagnosticado como TDAH.

Cuando recursé el tercer año de secundaria me enfrente con el bullying más fuerte de mi vida. En mi salón había varios chicos de barrios y colonias más marginales y violentos que en el que vivía en aquel entonces y el bullying era mucho más brutal, llegando a la violencia física desmedida. En una ocasión me amenazaron con una navaja al cuello, afortunadamente el problema se arregló y el chico que me había amagado fue castigado. En este mismo año una chica quiso ser mi novia y yo no supe como corresponderle, siendo una experiencia bastante embarazosa al no saber ni siquiera besar ni tomar de la mano,además de que no me atraía lo suficiente...

Llegué a la preparatoria por una serie de circunstancias fortuitas, y ahí hice algunos amigos, aunque creo que no fueron tan cercanos como los que hice en la secundaria Pero tuve algunas experiencias bastante amargas, sobre todo una con una mala amistad, que provoco la perdida de varios años valiosos en el trance del fin de la prepa y el inicio de la universidad.Había sido admitido en una carrera que en realidad no me gustaba, y la dejé por influencias de esta persona en lugar de solicitar un cambio de carrera un año más tarde. Una vez más esta persona hizo lo quiso, y yo carecí de la asertividad suficiente para ponerle un alto (no tuve ningún buen modelo de asertividad, como recordarán) siendo que fue una persona manipuladora, cruel, egoísta y que siempre buscó su beneficio propio. Y se decía mi amigo...Finalmente me deshice de él y me encaminé hacia la universidad una vez más para estudiar Diseño Gráfico, pero no ileso, sino con una serie de problemas que incluían autoagresiones, patrones obsesivos, ansiedad extrema y una depresión contra la que sigo luchando hasta el día de hoy...Sobra decir que tanto mi familia como ese sujeto fueron parte de los causantes de aquellos problemas...


Nayeli 


La adolescencia para mí no fue nada fácil principalmente en la secundaria puesto que recuerdo que en primer año mi mama les dijo a todos mis maestros del problema que yo presentaba una maestra fue la que le dijo a todos mis compañeros del síndrome que yo presentaba lo cual fue contraproducente pues mis compañeros se burlaban de mi me decían cosas feas que no quiero decir pero supe salir adelante ya que contaba con el amor y apoyo de mis padres y mi hermana con todas y estas dificultades pase a segundo en este caso me mude yo vivía con mis papas y mi hermana en san juan del rio pero debido al diagnóstico y los tratamientos nos regresamos a la ciudad de México en este tiempo fue todavía más difícil pues aparte de que me sentía inadaptada en la escuela y mi único interés era el de la escuela la relación con algunos miembros de la familia de mi mama afecto un poco mi desempeño académico la causante fue principalmente mi prima que hiba en la misma secundaria que yo nadamas que ella  iba en tercero y yo en segundo me hizo muchas cosas y me dijo muchas cosas feas pero con el apoyo de mis papas lo supe afrontar en tercero fue normal y se me paso muy rápido y termine la secundaria.
Cuando ingrese a la preparatoria todo cambio para mi me volví una persona totalmente diferente a la que era antes incluso hice muchos amigos a lo largo de toda la vocacional pase por muchos momentos de gran variedad desde los buenos hasta los malos al principio en primero y segundo semestre seguía siendo la misma persona interesada nadamas en la escuela pero empezando el tercer semestre tome una actitud que no era propia de mí una actitud de me vale todo y por esa actitud fue que me costó mucho trabajo terminarla vocacional por mi falta de ganas y compromiso para aplicarme en las materias en esta etapa también sufrí varias desilusiones cuando me gustaba un chico y no era correspondida y tuve mi primer novio también en esta etapa en cuarto semestre reprobé casi todas por lo que me deprimí y quería suicidarme mis papas al ver este estado consideraron que no era conveniente que asistiera a clases y me di de baja un año para pensar y analizar qué era lo que realmente quería y me sirvió de mucho
Pasando este cuarto semestre estuve en una lucha constante por terminar la escuela y mis ganas de entrar a la universidad y tantas metas más y algunas personas y situaciones en mi vida diaria fueron las que me impulsaron siempre a seguir de pie y continuar avanzando sin importar lo que llegara a pasar al fin logre terminar la vocacional. En el camino tuve que alejarme de situaciones y personas que no me agradaban principalmente de amigos que a pesar de que los estimaba me hicieron mucho daño.

En conclusión puedo decir que no siempre mi adolescencia fue facil hubo momentos en que quería tirar la toalla pero siempre hubo algo que me impulso a salir adelante y llegar en el lugar donde me encuentro y solo puedo decir que aprendí muchísimas cosas y experiencias que me van a servir a lo largo de mi vida.